el tiempo corre tras mis pasos
como ficha de dominó
atentada contra el suelo
y oculta el rastro de heces
que junto la ortodoncia
escondí de las fotos.
el tiempo ya sacó
mi frente de las nubes
para maquillarla entre el barro y el mejor postor
ese que inventamos en una crisis de auto-estima.
me dio post it´s
para llevar mandatos
además del impuro esfuerzo
por vivir.
también fue el tiempo
quien me trajo de cabeza
en buena medida.
entre contracciones y lluvia.
ha sido entretenido
apretar el oxígeno
ante las fosas que me incluyen.
no puedo decir
que la inmersión fue sufrida a placer.
no
es obra del tiempo
o tal vez
de mi patria
no sé.
la bombilla se ahorra
alumbrar más lejos que la torcedura de mi espalda.
no basta escribir el segundo feliz
oculto en esta línea
el tiempo le absorbe.
si rebusco en los recuerdos
de la ebria
memoria familiar
sólo encuentro el anzuelo
tirando de mi labio (que es inferior)
y cómo
de forma grotesca
lleva mis años al follatorio
anno dopo anno
a capricho del tiempo.
¡soy culpable
le exijo el perdón!
no tengo más
que comida en mis entrañas
colgadas en la pared.
es extraño esperar la picadura de mosquito
que a mala gana
el tiempo suele propinar.
la mejor labor en mi venida
retuerce la sonrisa contemporánea.
ésta que en forma de plástico
pulula la barra del péndulo
hasta aplacar mi erección.
esos que dicen ser peligrosos
más que Dios y el sacrilegio que cometo
al ser vacunado de simplezas.
pueden usar su tiempo
en extender facturas
bajo el impuesto de la vida.
más el plus
de una libertad absurda
entre cometas propagandistas
con más o menos hilo
atado a nuestro cuello
para desangrarnos en la anemia moral.
pero así
a pesar de no tener un yate
que me aleje de estos tiempos de diluvio.
arrastro la cruz húmeda
(pero no cristiana)
sobre las marejadas que aliñan mi condición
de oveja negra.
y más temido que el silencio
canto:
¡feliz cumpleaños a mí!
¡A mí!
¡A mí!...
Grasa bendita.